Animales y Carne de webcam?

Exposición total. Conectar la webcam y pegarse un revolcón online, puede acarrear consecuencias insospechadas, especialmente si se cuenta con cierta relevancia social o medíatica, pero expuestos, que duda cabe, lo estamos todos.

Juicios morales a parte, sabiendo lo que sabemos sobre las tecnologías no es de extrañar que al otro lado del monitor, alguién pueda estar grabando lo que uno cree es un momento de intimidad entre dos, y acaba desperdigado por la red a vista de todo el mundo, curiosos y extraños. Es un riesgo, pero también una consecuencia.

Lo courrido a Ángel Martín, el participante de Fama, a Bailar! es consecuencia y final sorpresa. Depositó su intimidad dónde no debía y compartió con la persona equivocada todo un despliegue de sexualidad al servicio de la red. No es el primero, no es el único, no será el último.

Ever Benegas llegó al Valencia envuelto en polémica y desemvuelto de ropa. Las imagenes fueron trasmitidas (previa censura) por los telediarios nacionales, y el jugador de fútbol argentino se lo tomó con resignación. Otro revolcón virtual a disposición de quien lo quiera ver, ya no solo en Internet, también en las noticias

Si ya es complicado rodearse de las personas adecuadas, a fines o que tengan química con uno en el mundo real, ¿cúanto más difícil podría resultar en Internet dar con alguién que busque y espere lo que uno ofrece?
Jonathan Maidana, jugador de la selección Argentina de fútbol lo ha aprendido bien, sobre todo después de ser pillado enseñandolo todo con su webcam.

En el caso de los jugadores de fútbol argentinos, creian estar masturbandose con una diosa indómita e insaciable, que resultó ser un chico de unos 20 años, con novia y ansias de publicar la imagenes para demostrar quien sabe qué. En el caso de Angel Martín, lo hizo antes de entrar al programa de televisión Fama.

En todos los casos, ninguno ha reclamado el cese de las imagenes o responsabilidad alguna, y podrían hacerlo y localizar a su amante virtual sin mayor inconveniente, pero, vaya uno a saber, no interesa. El caso es que el plato está servido y polemizar no va a evitar lo que ya ha ocurrido, pero puede al menos, advertir a los novatos a ser menos crédulos a la hora de compartir con algún cyber-amigito/a el precio que estamos dispuestos a pagar por alcanzar un orgasmo online