Disciplina a tu mascota

Una manera infalible de tener disciplina es ver cómo se forma la indisciplina. Entendiéndolo matarás de raíz cualquier brote de indisciplina que quiera interponerse en tu camino. Atajarás con antelación cualquier rebelión y te servirá para el resto de tu vida. Dejar de fumar o comer en exceso es mucho más fácil si descubres sus orígenes. Si ves como nació esa falta de disciplina acelerarás el cambio.

No estás preso de hacer lo que siempre hiciste en el pasado, tus posibilidades son ilimitadas. Si descubres el origen de ciertos comportamientos te convencerás de que puedes cambiar. Cuando entiendas cómo se formó la indisciplina podrás con ella. Y empezarás a pensar en todo lo que puedes conseguir… ¡porque lo vas a conseguir! La verdad sobre cómo se forma la indisciplina La indisciplina se forma con el tiempo, no es heredada. Nadie nació con tendencia a posponer, nadie nació con ganas de comer compulsivamente, ni nadie nació con ganas de perder el tiempo. Nuestra indisciplina es la suma de comportamientos repetidos que se convirtieron en una forma de actuar natural.

Creemos que son parte nuestra porque los repetimos durante mucho tiempo. C comer o andar, nuestra disciplina se aprendió observando a otros. Algunos vieron de pequeños que escaparse de ese trabajo era de “listos”. Parecía como si sólo los tontos tuvieran que hacer ciertas cosas mientras los listos se escapaban con argucias. Otros creyeron que comprar compulsivamente era un remedio a sus penas.

Y otros que ver la TV era necesario y relajante. El origen de la falta de disciplina siempre es aprendido. Y se puede «desaprender». Origen 1: Aquel tío tan popular del colegio… o el peligro de las asociaciones Te acuerdas del hábito de fumar de aquel tío tan popular del colegio. «Yo también quiero», fue la primera reacción de los que cayeron en el vicio. Sabían que perjudicaba, que era nocivo, ¿a cuanta gente le gustó su primer cigarro? Pero lo hicieron. Pasaron por ese daño, porque asociaron fumar con la persona que querían imitar.

¡Estaban muy cómodos creyéndose interesantes por fumar! ¿Disciplina para no fumar? No gracias. Pero luego la asociación de fumar con estar en la onda se grabó tan fuerte en su cerebro, que necesitaban fumar para estar a gusto. Y se engancharon. Su cerebro siempre les sugería un cigarro para sentirse mejor. Y un día, cuando lo intentaron dejar y tuvieron que salir de su zona de confort ya era tarde… y siguieron fumando. Desde bebés, absorbemos lo que pasa a nuestro alrededor como esponjas. Pero unos años más tarde también aprendimos lo malo de «aquél tío tan popular del colegio». Origen 2: La falsa creencia. No eres lo que te dijeron A ese chico con un poco de sobrepeso le machacaron sus compañeros de clase de pequeño diciéndole que estaba gordo. Se lo creyó.

Hoy hace disciplinadamente todo lo que hay que hacer para seguir gordo. Aquel mentiroso creyó que librándose de un mal rato gracias a una mentira lo podría hacer toda su vida. Hoy es un mentiroso compulsivo.

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