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a mediodía de ayer dos furgonetas aparcaban bajo los tinglados del paseo del Arenal. Voluntarios de Asociación Protectora de Animales SOS Bilbao abrían las puertas y al momento se desataba un barullo de ladridos. Treinta y ocho perros, cada uno en su transportín, se impacientaban al detenerse los vehículos. Todos estaban dispuestos a saltar, ansiosos por correr y jugar. Antes de partir hacia Alemania y Suiza, Petra y Chari salieron para despedirse en nombre de sus compañeros ante los representantes municipales y medios de comunicación que les esperaban. Avispadas y vivarachas, estos dos cachorros hembras se pasearon entre los presentes buscando una caricia, un mimo, sin complejos, porque ninguno tiene pedigrí.
Abandonados o perdidos, llegaron a manos de la perrera municipal de Salud y Consumo del Consistorio bilbaino. Con Chari en brazos, lamiendo la cara del concejal de este área, Sabin Anuzita recordaba a los ciudadanos que "es mucho más fácil adoptar a un animal que comprarlo en un establecimiento".
Un miembro de la asociación dejaba que tomase el aire Petra, esbelta, con el pelo de color canela y unos 25 kilogramos de peso que, como sus compañeros de viaje, un buen día se encontró sola en la calle y fue recogida por el servicio canino municipal. Otros son entregados por sus propietarios ya que por diversas razones no pueden atenderlos. Para ellos la adopción es vida porque evita que sean sacrificados en el caso de no encontrar un hogar.
La subárea de Zoonosis del Ayuntamiento, con la participación de APA SOS Bilbao, ha tramitado el apadrinamiento de los canes a través de su web. Pero la pregunta para el edil era inevitable: ¿por qué Alemania y Suiza? Anuzita explicaba que "la sensibilidad con estos animales en estos países es muchísimo mayor de lo que nosotros estamos acostumbrados".
Diez envíos al año Aseguró que estos dos ejemplares, cachorros aún, no han encontrado obstáculo alguno para encontrar una familia. Pero "los hay que tienen problemas, y también nos los quitan de las manos, y eso es muy significativo". Pero la preocupación por estos animales no acaba con su envío, sino que, una vez allí, sigue habiendo un seguimiento por parte del Consistorio gracias a la información que aporta la familia de acogida.
El veterinario municipal, Alberto Mamolar, recordaba que se realiza una decena de envíos anuales con una media de 20 a 25 ejemplares en cada uno, "todo depende de la demanda". Y en cuanto a la cantidad de ejemplares que llegan a las dependencias municipales, que incluyen gatos y perros, ronda los 800 anuales, de los que la mitad, aproximadamente, son recuperados por sus dueños. Así, "entre 400 y 500 están en adopción internacional". El objetivo de este área es "eutanasia cero", como ha repetido en varias ocasiones Anuzita, y si se sacrifica un animal "que sea por un motivo médico o una problemática específica", como agresividad.
Basel y Sttutgart La gestión de las adopciones y el traslado la llevan a cabo los voluntarios de SOS Bilbao, agrupación sin ánimo de lucro y "sin subvenciones, simplemente por la necesidad de encontrar un destino a la cantidad de animales que son abandonados cada año en el municipio", aclaran desde el Ayuntamiento. Con ellos viaja Mamolar a Basel y Sttutgart. Los animales llevan su documentación con el plan de viaje y el TRACES gestionado por la Diputación Foral. El Trade Control and Expert System es una base de datos electrónica única para seguir los movimientos de animales dentro de la Unión Europea (UE).
Tras la entrega, se limpian los vehículos y transportines para regresar a Bilbao el domingo próximo. Los costes (alquiler de vehículos, autopista, gasoil), que oscilan entre 2.000 euros, corren a cargo de la asociación y los adoptantes suizos y alemanes. Con idea de repetir esta actuación, SOS Bilbao espera conseguir un vehículo adaptado para estos traslados.
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